Vorwort von Antonio Fernández de Buján

In: Der Tempel der Gerechtigkeit
Author:
Jakob Fortunat Stagl
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La presente investigación de Stagl, „El templo de la justicia: sobre la morfología y la hermenéutica de las Pandectas“, tiene el propósito de enriquecer la hermenéutica del Digesto. Como resultado de la gran autoridad de la Escuela Histórica del Derecho, estamos acostumbrados a leer los 432 títulos o capítulos del Digesto como si fuesen una recolección de citas de los escritos de los juristas clásicos. Estos así llamados „fragmentos“ están en estos títulos sin ninguna relación semántica entre ellos, son como piedras sueltas en una cantera. Por esta razón, la gran mayoría de los romanistas modernos, post-bluhmianos, consideraría descabellado interpretar una lex –los „fragmentos“, como los llama Stagl con el término auténtico– basándose en el contexto del título donde actualmente está. La necesidad de la interpretación sistemática, uno de los cánones imprescindibles de la hermenéutica, la satisface la interpretación palingenésica, basándose en la „Palingenesia Iuris Civilis“ de Otto Lenel. Este estado de la hermenéutica tiene su raíz en el „Sistema del Derecho Romano Actual“ de Savigny:

„Uno podría verse tentado a buscar un medio similar de interpretación en el orden en que los pasajes individuales de un título se oponen entre sí, si este orden estuviera determinado por su contenido […]. En las Pandectas no prevalece el orden cronológico [como en el Codex Iust.], pero por regla general sí tienen un orden completamente externo [sin tomar en consideración el contenido], que excluye por completo cualquier uso para la interpretación. Sólo excepcionalmente el lugar ocupado por un pasaje en el título está determinado por el contenido, y entonces puede ser utilizado para la interpretación“1. Savigny basó su veredicto sobre la interpretación sistemática explícitamente en la célebre investigación de su discípulo Friedrich Bluhme, „Die Ordnung der Fragmente in den Pandectentiteln: Ein Beitrag zur Entstehungsgeschichte der Pandecten“2. El propósito declarado de Bluhme era probar que una interpretación sistemática de los títulos era imposible, visto que la asignación espacial de los fragmentos en los títulos es la consecuencia inintencionada del orden cronológico de su extracción. En la visión genética de Bluhme, el contenido de los fragmentos fue importante solamente una vez, cuando fueron seleccionados para el Digesto, mientras que su colocación en el sistema del Digesto, en los títulos, fue únicamente la consecuencia de una mecánica industrial sin interés alguno por su contenido. Esta visión encuentra su respaldo en los últimos dos títulos del Digesto, especialmente en „De regulis“ (D. 50, 17), que carece completamente de un orden sistemático –aparte del famoso proemio de Paulo sobre las reglas–. Cabe mencionar que Bluhme cortaba hábilmente las alas de sus críticos concediendo excepciones, excepciones que ponían en duda todo su planteamiento. Si los títulos evidentemente tienen proemios, ¿por qué los compiladores iban a haberse detenido allí y no iban a haber intentado dar una forma más estructurada a los títulos?

A partir de estos datos, Stagl divide el desarrollo del tema, después de haber explicado los fundamentos, en dos grandes partes, una morfológica y otra hermenéutica. La parte morfológica empieza con la demostración de en qué medida el Digesto es parte de un sistema más grande, el ‚Corpus Iuris Civilis‘, y la sistemática misma del Digesto no representa simplemente el Edictum perpetuum, sino también las estructuras gayanas procedentes de la divisio et partitio que caracterizan sus Instituciones. Avanzando desde lo más amplio y exterior hacia lo más pequeño e interior, Stagl llega a los títulos, que son, junto a los fragmentos, su verdadera preocupación. Es capaz de demostrar que cuatro quintos de los títulos tienen una estructura retórica. En el proemio se presenta el tema, junto con la historia, el fundamento jurídico o la ratio legis; en la siguiente expositio se exponen las grandes líneas del tema, basándose normalmente en los comentarios de Ulpiano o Paulo; la argumentatio, finalmente, es el lugar de la casuística y las cuestiones especiales para profundizar en el tema. A veces hay una conclusio (por ejemplo, en D. 1, 1, 12); sin embargo, parece que las conclusiones están concentradas en los últimos dos títulos sobre las definiciones y las reglas (D. 50, 16 y 17).

Especialmente en los proemios y las exposiciones, pero a veces también en la argumentatio, podemos encontrar „trenzas textuales“: los compiladores tomaron un texto principal, normalmente extraído de uno de los comentarios de Ulpiano y, cuando les pareció oportuno, trenzaron fragmentos de otros textos –muchas veces de los comentarios familiares, pero también de obras más exóticas– en el texto principal. Muchas veces los textos entrenzados son gramaticalmente dependientes del texto principal. Hay fragmentos de dos o incluso una sola palabra en el Digesto, donde la inscriptio ocupa más espacio que el texto mismo.

Bluhme y sus seguidores, en opinión de Stagl, no entendieron bien este fenómeno y sus implicaciones para la teoría de las masas. Según Stagl: Bluhme, concedió muchas excepciones a su teoría: los desplazamientos (Versetzungen), esto es, la situación en la que una lex no está colocada en el lugar en el cual debería estar, según su teoría. Es obvio que la cantidad e intensidad de estos desplazamientos harían necesaria una revisión de la teoría de Bluhme si superase ciertos límites.

Según Stagl, los textos entrenzados constituyen por lo general también desplazamientos aun cuando provienen de la misma massa, pars o subpars. Hay, como es sabido, tres masas: sabiniana, edictal y papinianea. Estas masas se dividen en partes como los comentarios ad edictum, los manuales de instituciones, etc., pero también en subpartes: estas son grupos de libros familiares de una obra explotados por los compiladores simultáneamente. Todo esto se encuentra en el „Ordo librorum iuris veteris in compilandis Digestis observatos“ como Additamentum I de la editio minor de Krüger y Mommsen.

Según Stagl, los movimientos hacia arriba y hacia abajo dentro de una subpars constituyen también desplazamientos en el sentido de la teoría de Bluhme, visto que se trata de un gasto de energía solamente explicable con un afán de crear una conexión semántica entre los fragmentos, cuya inexistencia que Bluhme había querido probar. La teoría de Bluhme fue desarrollada a propósito de los últimos dos títulos, que, aparte de algunas excepciones, no conocen el fenómeno de las trenzas, el cual el resto del Digesto –cuatro quintos de él para ser más precisos– sí conoce. Hay una brecha enorme entre el estado deseado de la teoría y el estado real del Digesto:

En una labor meticulosa, Stagl ha analizado todos los 432 títulos y 9.139 leges y ha llegado a la conclusión de que hay 2.398 desplazamientos (Bluhme/Krüger ya habían concedido alrededor de 1.500, indicados con asteriscos en las notas a pie de página de la editio minor). Puesto que cada desplazamiento se refiere al menos a otro texto con el cual forma un sistema semántico –lo que es su propósito–, resulta que casi la mitad de las leges del Digesto están conectadas semántica o sistemáticamente, e incluso gramaticalmente. Con esto se hunde gran parte de la pretensión de Bluhme. Al final del libro se encuentra una amplia tabla indicando la estructura de cada título y todos los desplazamientos. El título estrella para Stagl es D. 1, 1, „De iustitia et iure“, este título es la matriz de todos los demás; él es, recurriendo a la arquitectura bizantina como metáfora, el „nártex“ hacia el „templo de la justicia“, expresión usada por Justiniano.

Habiendo demostrado la escala de la composición de los títulos y el enlace entre las leyes, contradiciendo la autopsia de Bluhme, Stagl se dedica en la segunda parte a las consecuencias hermenéuticas de sus hallazgos. El argumento de Savigny para suprimir la interpretación sistemática era la falta de orden sistemático en los títulos, la falta de conexión semántica de las leges. Como la base empírica se cae, por supuesto, también lo hace su consecuencia hermenéutica. Desde el punto de vista de Stagl, es evidente la legitimidad de la interpretación sistemática del Digesto.

La gran pregunta es si esta interpretación sistemática es también relevante para constatar el sentido clásico de los textos o solo para constatar su sentido bizantino, que puede variar. La respuesta de Stagl es que en general es necesario interpretar las leges en su contexto bizantino para constatar su significado clásico. Su argumento principal para la respuesta afirmativa es la continuidad del derecho romano. Se basa en la teoría de Riccobono de un desarrollo ‚orgánico‘ del derecho romano, sin grandes rupturas, según la cual Justiniano muchas veces pronunció lo que era ya la práctica en tiempos clásicos; las observaciones de Giaro sobre la „atemporalidad“ (Zeitlosigkeit) de los juristas romanos y de su prudentia, y las investigaciones papirológicas más recientes de Mantovani comprobando una continua lectura y tratamiento de los textos clásicos después de Ulpiano hasta Triboniano, Stagl llega a la conclusión de que, a efectos de la codificación, de la colocación de los textos, las diferencias no son tales como para considerar la jurisprudencia de los bizantinos completamente diferente a la de los clásicos. Detrás de cada colocación intencional de un fragmento como lex en el Digesto hay un razonamiento jurídico, y, tomando en consideración la continuidad, Stagl concluye que esta decisión intencional y, por tanto, objeto de interpretación legítima, no hubiera sido tomada de otra forma por un jurista clásico. Utilizando una imagen desprendida de Savigny, fuerte y provocadora, afirma que el Digesto es el código que hubiera sido posible en los tiempos de Papiniano („das zur Zeit Papinians mögliche Gesetzbuch“).

El romanista clásico se preguntará en esta ocasión: “¿Para qué sirve todo esto? Yo tengo la „Palingenesia“ de Lenel para practicar la interpretación sistemática, y esta es un indicador más auténtico del contexto original de los textos“. Stagl insiste en que la Palingenesia está a su vez derivada del Digesto, con la consecuencia de que la interpretación palingenésica es una forma de la interpretación ‚pandectística‘ (pandektensystematisch) definida por él. Aparte de eso, la „Palingenesia“ es una reconstrucción decimonónica, mientras que el Digesto es una fuente original del siglo VI hecha por hombres que se habían nutrido del derecho romano como de la leche materna durante la infancia. Finalmente, la palingenesia promueve la interpretación atomística de los textos en lugar de una hermenéutica holística que tiene en cuenta el contexto.

Al final de este hilo de pensamiento, Stagl expone sus ideas a propósito del título D. 1, 1, „De iustitia et iure“ y la famosísima cita según la cual el derecho honorario es la viva vox del derecho civil. La gran mayoría de los estudiosos interpreta estas palabras en el sentido de que el derecho honorario era algo superior, más importante que el resto, y que por ende los pretores eran los verdaderos creadores del derecho. Una interpretación a la cual se llega fácilmente si uno lee este texto en la „Palingenesia“ de las Institutiones de Marciano, donde aparece como afirmación aislada. Si se recontextualiza este fragmento en su contexto del Digesto, resulta una interpretación muy diferente. El texto principal de este título es una extracción de la Instituciones de Ulpiano. Él dividió todo el derecho en público y privado, y el privado en ius naturale, gentium y civile (D. 1, 1, 2 i.f.). Después de haber tratado el ius naturale y gentium, siguiendo la pauta de esta diaíresis, llega al ius civile.

6pr.-1 (Ulp. 1 inst.): Ius civile est, quod neque in totum a naturali vel gentium recedit nec per omnia ei servit: itaque cum aliquid addimus vel detrahimus iuri communi, ius proprium, id est civile efficimus. Hoc igitur ius nostrum constat aut ex scripto aut sine scripto, ut apud Graecos: τῶν νόμων οἱ μὲν ἔγγραφοι, οἱ δὲ ἄγραφοι. 7pr-1 (Pap. 2 def.): Ius autem civile est, quod ex legibus, plebis scitis, senatus consultis, decretis principum, auctoritate prudentium venit. Ius praetorium est, quod praetores introduxerunt adiuvandi vel supplendi vel corrigendi iuris civilis gratia propter utilitatem publicam. quod et honorarium dicitur ad honorem praetorum sic nominatum. 8 (Marcian. 1 inst.) Nam et ipsum ius honorarium viva vox est iuris civilis.

El texto de Ulpiano, en esta ocasión, a juicio de Stagl, resulta un poco escaso y demanda ulteriores explicaciones. Los compiladores entrenzaron la extracción de Papiniano, que define bien el derecho civil escrito. Explica bien la etimología de ius honorarium; sin embargo, deja al lector a oscuras sobre lo que es el derecho civil no escrito. Para esclarecer esto resulta útil la famosa frase de Marciano: si uno considera que viva vox significa „en vivo“ y se une al recuerdo la doctrina aristotélica acogida por Cicerón del pretor como „ley hablante“ (Videtis igitur magistratus hanc esse vim ut praesit praescribatque recta et utilia et coniuncta cum legibus. Ut enim magistratibus leges, ita populo praesunt magistratus, vereque dici potest, magistratum esse legem loquentem, legem autem mutum magistratum3 ), el pasaje de Marciano significa que el derecho no escrito es el producto de la actividad jurisdiccional (iuris dictio) del pretor, en cuanto que es el producto de hablar y no de escribir. Es mucho más humilde –para un moderno, tal vez banal–, pero más auténtico que cualquier especulación sobre el rango del ius honorarium, que en la enumeración, sea de Ulpiano, sea de Papiniano, está en segundo lugar. Esta interpretación, que parece más cercana al original, es un producto del contexto pandectístico. Sin embargo, la Palingenesia parece más bien el camino equivocado.

Antonio Fernández de Buján

Catedrático de Derecho Romano de la Universidad Autónoma de Madrid

1

Savigny, System I, 256 f. „Ein ähnliches Mittel der Auslegung könnte man versucht seyn, in der Ordnung zu suchen, worin die einzelnen Stellen eines Titels gegeneinander stehen, wenn diese Ordnung durch ihren Inhalt bestimmt würde […] In den Pandekten herrscht zwar nicht die chronologische [wie im Codex], wohl aber in der Regel gleichfalls eine ganz äußerliche Ordnung, wodurch jener Gebrauch zur Auslegung gänzlich ausgeschlossen wird. Nur ausnahmsweise wird der Ort, den eine Stelle in dem Titel einnimmt, durch den Inhalt bestimmt, und dann kann derselbe auch zur Auslegung benutzt werden. Savigny, en esta cita, hace referencia a BLUHME, Ordnung, 290, 366, 414.

2

En Zeitschrift für Geschichtliche Rechtswissenschaft 4 (1820) 257 ff.

3

Cic. leg. 3, 2.

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